¿Cuántas cosas estás intentando recordar ahora mismo? Quizá sea el correo que aún tienes que contestar, la cita que tienes que pedir, la factura que vence el viernes, la entrega del proyecto de la semana que viene y el amigo al que prometiste llamar. Y justo cuando crees que lo tienes todo controlado, se te ocurre otra cosa. 

Cuando tienes la cabeza saturada, es normal que busques la forma de sacarlo todo de ahí. Puede que hayas probado una app de notas, una app de IA o incluso un sistema de gestión del conocimiento personal, pero todas las opciones parecen demasiado complicadas de mantener. 

Seguramente por eso has llegado hasta aquí. Buscabas una forma de tener que recordar menos y, en algún momento, apareció el concepto de «segundo cerebro».

Si te suena, estás en el sitio adecuado. Vamos a ponértelo fácil. Necesitas un lugar fiable donde dejar lo que intentas recordar y una forma de asegurarte de que vuelva a ti justo cuando lo necesites.

¿La buena noticia? Tu calendario podría ser la respuesta que estabas buscando. Te contamos cómo usarlo como un segundo cerebro sencillo y quitarte de encima parte de esa carga mental.

¿Qué es un segundo cerebro?

Un segundo cerebro es un sistema para guardar y organizar información útil fuera de tu cabeza. En lugar de intentar recordarlo todo, apuntas la información en un lugar donde puedas encontrarla y usarla fácilmente más adelante.

La idea se popularizó gracias al experto en productividad Tiago Forte y su método Building a Second Brain. La premisa es que tu cerebro es genial para pensar, crear y resolver problemas, pero no está hecho para almacenar de forma fiable cada dato con el que te cruzas.

Piensa en toda la información con la que te encuentras en un solo día. Recordarás una parte, olvidarás otra y perderás tiempo buscando algo que sabes que viste en algún sitio.

Un segundo cerebro le da un hogar a esa información. En lugar de preguntarte «¿Dónde vi eso?» o «¿Qué idea era la que tuve la semana pasada?», tienes un lugar externo donde guardar y recuperar lo que te importa.

¿Qué deberías guardar en un segundo cerebro?

Eso no significa que tengas que guardarlo todo. De hecho, intentar capturarlo todo puede hacer que tu segundo cerebro te dé más trabajo del que te ahorra.

Una buena regla es guardar la información que sea:

  • Útil: algo que prevés usar para un proyecto, una decisión o una tarea.
  • Importante: información que no quieres arriesgarte a olvidar.
  • Interesante: una idea, una reflexión o un recurso al que quizá quieras volver.
  • Reutilizable: algo que podría volver a serte útil en el futuro.

Por ejemplo, si estás planificando un viaje, podrías guardar la recomendación de un restaurante, una lista de sitios que visitar o la información de tu vuelo. Si trabajas en un proyecto, podrías guardar documentación, notas de reuniones o ideas que necesitarás más adelante.

No hace falta guardar cada artículo que lees ni cada pensamiento que tienes. Se trata de reducir lo que tu cerebro tiene que retener, no de crear otro lugar donde organizar información sin fin.

¿Qué convierte algo en un segundo cerebro?

Un segundo cerebro no tiene por qué seguir un formato concreto ni vivir en una app determinada. Lo que importa es lo que el sistema te ayuda a hacer. En esencia, un segundo cerebro debería:

  1. Sacar la información de tu cabeza: deberías poder apuntar información útil, ideas o compromisos en lugar de fiarte de tu memoria.
  2. Mantener las cosas organizadas: la información debería tener un lugar lógico para que puedas encontrarla cuando la necesites.
  3. Ayudarte a recuperar la información: un segundo cerebro solo es útil si de verdad encuentras lo que has guardado.
  4. Reducir la carga mental: el sistema debería ponerte más fácil recordar y gestionar las cosas. 
  5. Ayudarte a pasar a la acción: la información que guardas debería ayudarte a tomar decisiones, completar tareas o cumplir tus compromisos.
  6. Ser fácil de consultar: si no puedes acceder a tu información cuando la necesitas, es más probable que vuelvas a depender de tu memoria.

Por qué tu calendario puede ser un segundo cerebro

La mayoría de las explicaciones sobre el segundo cerebro se centran en guardar notas y otra información. Pero hay otra categoría de información de la que intentas llevar la cuenta constantemente: qué tienes que hacer y cuándo.

Tu calendario puede funcionar como un segundo cerebro precisamente para eso. Piensa en todo lo que intentas recordar a lo largo del día. Puede que esos compromisos no encajen en una base de datos de notas, pero aun así ocupan espacio en tu cabeza. Un calendario les da un lugar donde vivir.

Tu calendario ya es un hábito

Una de las grandes ventajas de usar tu calendario como segundo cerebro es que probablemente no tengas que crear un hábito nuevo. Ya consultas tu calendario para ver qué tienes hoy o para planificar la semana.

Compáralo con montar desde cero un sistema de productividad completamente nuevo. Tu calendario no tiene esa curva de aprendizaje. Ya forma parte de tu manera de gestionar el tiempo.

Usa eventos recurrentes para las responsabilidades que se repiten

Si algo ocurre con regularidad, no deberías tener que acordarte de añadirlo al calendario cada vez. Los eventos recurrentes pueden encargarse de las facturas mensuales, las reuniones de seguimiento semanales, las entregas trimestrales u otras responsabilidades periódicas. Configúralos una vez y tu calendario te irá avisando cuando toquen.

Consejo de experto: en Calendars by Readdle, usa eventos recurrentes y recordatorios para quitarte de la cabeza todo lo que tienes que recordar una y otra vez. Una vez configurados, tu calendario se encargará de seguir la próxima fecha por ti.

Es una de las formas más sencillas de reducir la carga mental. No uses tu memoria para recordar algo que se puede automatizar.

Haz que apuntar compromisos sea rápido

Un segundo cerebro solo funciona si estás dispuesto a usarlo. Si añadir algo al calendario lleva demasiados pasos, es más probable que pienses «ya lo apunto luego» y se te olvide. Por eso importa poder capturar las cosas rápido. Poder añadir un compromiso en cuanto se te ocurre, sin pararte a rellenar varios campos, hace que mantener el calendario sea mucho más fácil.

Consejo de experto: Calendars permite crear eventos con lenguaje natural, así que puedes escribir un evento tal como lo dirías en lugar de rellenar cada campo a mano. Por ejemplo, escribe «Recuérdame hacer seguimiento con Alex el jueves que viene a las 10:00» y tu calendario lo convertirá en un evento sin más configuración.

Mantén tu segundo cerebro siempre a mano

Un segundo cerebro solo es útil si puedes consultarlo cuando lo necesitas. Si un compromiso importante está en un solo dispositivo o atrapado en un sistema que no puedes revisar fácilmente, vuelves a depender de tu memoria. 

Tu calendario debería estar disponible en todos los dispositivos que usas a lo largo del día. Tanto si consultas tu agenda desde el móvil como desde el ordenador u otro dispositivo, tus compromisos siguen conectados.

Menos que recordar. Más espacio para pensar. Descarga Calendars by Readdle y convierte tu calendario en tu segundo cerebro.